Construcción

Una de las mayores constructoras de Concepción pide su reorganización judicial para evitar la quiebra

La Inmobiliaria Las Magdalenas apuntó al Banco Security y a los efectos que le generó la crisis social y la pandemia. Los principales acreedores son el Scotiabank, Itaú y BCI.

Por: J. Troncoso Ostornol | Publicado: Lunes 5 de septiembre de 2022 a las 08:00 hrs.
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A casi 10 años de su nacimiento, y luego de posicionarse como una de las mayores constructoras de Concepción, la Inmobiliaria Las Magdalenas solicitó la apertura de un procedimiento de acuerdo de reorganización judicial y así evitar la quiebra. La sociedad apuntó a su relación con el Banco Security, además de los efectos que le generó la crisis social y la pandemia.

Una serie de compañías del rubro han tenido graves problemas de liquidez, lo que se ha atribuido, principalmente, a los efectos de la crisis sanitaria (por retrasos en los proyectos por las cuarentenas) y al alza de costos de los materiales de la construcción. Algunas empresas han decidido pedir su quiebra y otras intentan renegociar con sus acreedores, la mayoría bancos, para mantenerse a flote.

Este es el caso de la Inmobiliaria Las Magdalenas. “A lo largo de su historia, se destaca la participación en el desarrollo y construcción de viviendas, para luego establecerse en el desarrollo de edificios bajo el concepto de home office, así como también de edificios residenciales”, explicó el dueño de la compañía, Gonzalo Peña y Lillo, en su solicitud de presentada a la justicia.

Los principales acreedores son los bancos Scotiabank, Itaú, BCI y Security.

El directivo -que está asesorado por el estudio de abogados de Luis Felipe Castañeda, especializado en estas materias- añadió que la empresa (originalmente conocida como Inmobiliaria BDP Limitada) se encontraba en una buena situación financiera, con un buen nivel de ventas, desarrollando cinco edificios en diversas comunas de la Región del Biobío, todos terminados y con venta completa de sus unidades.

El dueño de la constructora dijo que, debido a la "sólida situación financiera y el buen desarrollo de proyectos", se negoció la construcción de una placa comercial y un edificio habitacional con Parque Arauco en la comuna de San Pedro de la Paz durante el año 2017, que se denominó proyecto Michimalonco.

Precisó que, a finales del año 2018, fue otorgada una línea de crédito por Banco Security para la compra de terrenos y construcción del proyecto mencionado. “Debido a la buena trayectoria de la empresa, no existieron problemas en el financiamiento de la compra de inmuebles y en un principio tampoco existían problemas para el financiamiento de la construcción del proyecto”, sostuvo Gonzalo Peña y Lillo.

Y añadió: “Lamentablemente, luego de comprar el terreno, Banco Security nos informó, que ya copó su línea para proyectos inmobiliarios y no podría financiarnos la construcción, mayormente debido a ajustes por temas bancarios internos”.

Dijo que, posteriormente a ello, en junio del año 2019, se inició operación con Banco Itaú, para la compra de la deuda asociada al Security, con la condición de aportar un avance de obra del 10% (equivalente a 30.000 UF y que efectivamente fue ejecutado en el proyecto Michimalonco), entre otras exigencias. “No obstante haber cumplido sus condiciones, las escrituras de constitución de hipoteca, que garantizarían la operación del Proyecto Michimalonco, no pudo materializarse”, sostuvo el representante de la constructora.

El empresario apuntó luego a la revuelta y la pandemia. “La actividad de la compañía se vio profundamente perjudicada por la problemática social, económica y política que enfrentó el país en el llamado estallido social, en octubre del año 2019, lo que vio obligada a la empresa a sufrir paralización de obras durante semanas, robos, actos de violencia y por sobre todo la imposibilidad de obtener créditos que pudieran garantizar avances en las obras. Esto se vio acentuado por la crisis sanitaria”, sostuvo el dueño de la constructora, quien luego se refirió al impacto que generó en la compañía el aumento de los precios de los materiales de construcción, la escasez de los mismo y la lentitud y encarecimiento de su transporte.

“Además, los costos financieros de los créditos conllevaron a que muchos clientes desistieran de sus compras”, sostuvo.

Insistió que la actividad inmobiliaria y de la construcción se vio tan perjudicada y golpeó tan fuerte a la empresa, que la sociedad Las Magdalenas se vio en la necesidad de bajar drásticamente su personal, así como limitar sus pagos a lo netamente esencial. “Por lo anterior, se hace necesaria una reestructuración de su pasivo, por cuanto tenemos la convicción de la viabilidad de la Compañía atendido su historia, su experiencia, y los clientes que nos han apoyado durante años, lo cual permitirá cumplir con sus obligaciones”, aseguró Peña y Lillo.

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